El paso cero para emprender

Muchas veces, cuando pensamos en comenzar nuestro propio negocio, nos cuesta dar ese primer paso. Y, lo que sucede, es que no sabemos cuál es.

Bueno, puede parecer muy básico, pero lo primero de todo, es querer. Y no me refiero a decirte para tus adentros: “cómo me gustaría tener mi propio negocio y vivir de lo que me gusta”, no no no, hablemos en serio. Soñar es muy lindo, pero los sueños no se cumplen solos, hay que ir a buscarlos. Y de eso se trata, todo comienza primero con el paso cero, desarrollar tu mentalidad.

Antes de comenzar con cualquier negocio, si queremos tener éxito y no estar librados a la suerte, necesitamos desarrollar una mentalidad emprendedora.  Es probable que existan tantas definiciones de mentalidad emprendedora como personas en el mundo: no tener miedo, ser un visionario, saber distinguir oportunidades para desarrollar negocios, ser flexible a los cambios, ser valiente, saber superar nuevos desafíos, nunca rendirse, etc.

Una definición que vi en esta nota y me pareció bastante acertada y resumida es la siguiente:

“Una mente emprendedora es aquella que conduce sus comportamientos hacia actividades y resultados generadores de valor. La mente emprendedora comprende los riesgos de sus acciones, acepta los cambios así como la incertidumbre de la realidad.”

¿Qué tienen en común la mayoría de los emprendedores? Quieren cambiar el mundo. 

Y el mundo no siempre se cambia con grandes inventos, sino a que veces lo hacemos con esas pequeñas cosas que ayudan a nuestra cotidianidad.

La mentalidad emprendedora detecta un problema o carencia y lo convierte en una oportunidad de negocio junto con un componente de innovación o transformación.

Todos hemos escuchado hablar de Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Elon Musk, Richard Branson, Jeff Bezos, entre otros. La mayoría fueron considerados locos o excéntricos por su entorno al principio, pero ¿se rindieron? Por supuesto que no. Ellos tenían un sueño, una idea, y una enorme fuerza de voluntad. Quisieron lograr algo, y fueron por ello con todas sus fuerzas, sin importar qué se entrometía en su camino.

Investigar a estas personas y su historia puede inspirarnos bastante. Tuvieron que superar muchos desafíos, soportaron altos niveles de presión y estrés, fracasaron incontables veces antes de lograrlo.

Y este es uno de los grandes puntos en común, el fracaso.

Nada, absolutamente nada, fracasa más que el éxito. ¿Qué te quiero decir con esto? Que para tener éxito en lo que te propongas, sea lo que sea, primero vas a tener que fracasar muchas veces. Piénsalo, es la única manera de aprender, de crecer, de desarrollarte como persona y como emprendedor.

Ser emprendedor y tener una mentalidad emprendedora no es sólo una manera de pensar, es un estilo de vida. Es la forma con la que enfrentas la vida y todo lo que sucede en ella, cómo reaccionas, cómo actúas, cómo piensas, y cómo NO piensas.

Desarrollar esta mentalidad es un camino difícil, y constante. No te levantas un día y tienes una mentalidad emprendedora. No es así. Es una decisión que tomas todas las mañanas cuando te levantas. 

Emprendedor, ¿se nace o se hace?

Bueno, no vamos a negar que hay gente tocada por una varita mágica. Pero no es lo normal, son excepciones.

La realidad, es que tú, yo, todos podemos lograr lo que nos propongamos. Es cuestión de ponernos la camiseta de nuestro sueño e ir por él. Requiere esfuerzo, constancia, dedicación, fuerza de voluntad.

Nadie nació sabiendo, nadie nació siendo el mejor. Y, al mismo tiempo, todos tenemos habilidades mayores para una cosa u otra, todos somos mejores para algunas cosas y peores para otras. Entonces, ¿ser malo en algo hoy, implica que mañana no puedo ser bueno en eso? No, para nada. No tienes que ser bueno para empezar, pero sí tienes que empezar para ser de los buenos. 

Hay un tema importante que debemos cambiar para que nuestra mentalidad emprendedora se desarrolle. Y esto requiere primero un des aprendizaje. La mayoría de nosotros, lamentablemente, fuimos educados desde pequeños con ideas equivocadas y, a mi entender, mediocres. Esto lo puedo decir hoy, pero durante mucho tiempo pensé así, porque era la forma normal o correcta de pensar. Pero el emprendedor no quiere lo normal, busca lo extraordinario.

Aprendimos a encajar, a parecernos al resto para no resaltar, a estudiar durante prácticamente veinte años temas que tal vez ni nos interesan, aprendimos que debemos obtener buenas calificaciones en matemáticas, lengua, biología, física, química, historia, etc., porque sino no valemos lo suficiente para seguir adelante con nuestra vida. “Obtén buenas calificaciones, ingresa a una buena universidad para tener un título y conseguir un buen empleo, para luego poder acceder a una jubilación digna y disfrutar de tu vida”.

¿Qué vida vas a disfrutar si la dejaste pasar durante décadas? Eso no es una vida.

Somos medidos con la misma vara, sin importar nuestros intereses, gustos, habilidades, conocimientos o inteligencias desarrollables. No podemos evaluar a un pez por su habilidad para correr, o a un elefante por su habilidad para saltar. No todos somos buenos para lo mismo, y esa generalización o “normalización” de los criterios de evaluación hace que muchos se sientan tontos o inútiles, cuando en realidad pueden ser grandes genios, si les damos la motivación adecuada desde pequeños.

Entonces, por eso es que necesitamos des aprender primero, para re aprender lo que sí necesitemos, según lo que queramos ser.

No voy a extenderme con esto porque este no es un post de motivación, sino de utilidad, quiero dejarte algunos tips, consejos o criterios que pueden servirte para comenzar a desarrollar tu mentalidad emprendedora.

¿Cómo desarrollar una mentalidad emprendedora?

  • Se perseverante: No te rindas a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… Las metas no se logran de un día para el otro, lo que de verdad vale la pena, no será fácil. Si te caes 7 veces, te levantas 8.
  • Desafíate a ti mismo: No te lo pongas fácil, proponte un crecimiento personal de verdad. Ve por el sueño grande.
  • Aprende algo todos los días: A mi manera de verlo, un día sin aprender algo, es un día perdido. No tiene que ser física cuántica, cualquier detalle que te permita ser mejor que ayer bastará. Deja un poco las series y películas y agarra los libros, documentales, videos explicativos, ve a la información de verdad. Siempre hay alguien que sabe más que nosotros sobre algo, dispuesto a explicarlo gratis (bendita internet!)
  • Es mejor pedir perdón que pedir permiso: No temas equivocarte, es parte del camino. Si no te estás equivocando, es porque no estás haciendo, y emprender es la constancia del hacer. 
  • Busca tu diferencial: ¿En qué piensas que tienes mayores conocimientos o habilidades? ¿En qué crees que eres mejor que la media? No se trata de inventar la pólvora o la rueda, sino de hacer pequeños cambios en el mundo que te rodea hoy. Piensa esto, hace un tiempo, las valijas no tenían ruedas, luego tuvieron dos ruedas, luego cuatro, luego se inventaron las valijas eléctricas. Todos estos fueron inventos maravillosos adaptables a las necesidades del público, haciendo pequeños cambios en lo existente.
  • Siempre busca generar valor a tu comunidad: Siguiendo con el punto anterior, busca hacer una mejora en la vida de los demás, y en la tuya. Piensa en un problema o dolor que tengas, o que sepas que los demás tienen, y busca disminuirlo o anularlo. Ese puede ser el punto de partido de una idea emprendedora que, quién sabe, termine convirtiéndose en un gran producto o servicio.
  • Ejercita tu fuerza de voluntad: Ésta es uno de los valores más grandes que tendrás, y está ligada a tu perseverancia. La fuerza de voluntad es como un músculo, entre más lo ejercites, más crecerá. Cuando venga a tu mente un pensamiento del tipo: “no puedo con esto”, “hoy no es el día”, “no sirvo para estas cosas”, “mejor lo dejo aquí”, es cuando más deberás ejercitarlo para contrarrestarlos completamente y seguir adelante. Porque sí puedes con esto.

¿Cuál es la fórmula para una mente emprendedora?

Victor Kuppers la define así:

V= (c+h) · a

Valor = Conocimiento + Habilidad · Actitud

Y yo estoy totalmente de acuerdo. ¿Qué quiere decir esta fórmula? Que los conocimientos y habilidades son muy importantes, pero lo que multiplica es la actividad.

Con esto te voy dejando por hoy…

Si quieres consejos, tips, herramientas para comenzar a emprender, te recomiendo que escuches mi Podcast, que pronto iré subiendo muchas cosas útiles.

 

Si te gustó la información te espero en mis redes para estar en contacto!

 

Hasta la próxima!

 

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