Cómo ser más productivo: rutinas matutinas

Buenas buenas!

Hoy les traigo uno de los temas que estuvieron pidiéndome en el último tiempo, y que traté en algunos posts y en mi Ebook.

Salgamos un poco del marketing, salgamos un poco del mundo emprendedor (sin dejarlo completamente), y hablemos de cómo ser más productivos. No importa a qué te dediques, no importa si sos empleado, empresario, autoempleado, estudiante, amo o ama de casa. No importa si tenes hijos o no, ni donde vivas, todos (o casi todos) buscamos que nuestro día rinda más. Todos queremos ser más productivos, ya sea para poder hacer más cosas en ese día, o simplemente para tener más tiempo para no hacer nada y disfrutar de lo que nos guste.

Si estás en ese momento de tu vida en el que buscas ser más productivo día a día, este post es para vos.

Seguramente todo empiece con establecer un buen ritual matutino. Es el detonante para el resto del día, y vamos a ir viendo porqué.

Si recopilamos un poco los hábitos que tiene la gente de éxito, sea en el campo que sea, hay algo que tienen en común: ellos madrugan. Comienzan su día más temprano que el resto, y hacen muchas cosas durante esas primeras horas.

Quiero aclararte que cuando hablo de éxito, no estoy hablando de ser millonario (suelen confundirse). Éxito tiene que ver con logros, con alcanzar tus objetivos. Por supuesto, si tu objetivo es ser millonario, serás exitoso cuando tengas un millón de dólares. Pero si tu objetivo fuera escribir un libro sobre recetas de cocina y colgarlo en tu sitio web para que las personas puedan descargarlo, o lograr que tu perro de la pata cuando se lo pides, tendrás éxito en ese campo cuando hagas eso.

Algo es seguro, el éxito depende de la consistencia y disciplina.

¿Qué hacen las personas exitosas? Vamos a ver a continuación algunas de esas actividades y cómo podes armar una rutina matutina productiva para vos. Pero antes hay algo que me gustaría que tengas claro. Tu rutina matutina tiene que adaptarse y amoldarse a vos, lo que no quiere decir que no requiera un mínimo esfuerzo diario. Si no tenes que esforzarte para nada y ya lo tenes completamente incorporado, es momento de sumar un nuevo hábito, por más pequeño que sea.

Tenes que ir conociéndote a vos mismo y entender en qué momento del día te conviene hacer las cosas, en qué orden hacerlas, cuánto tiempo asignar a cada una. Al principio puede parecer un proceso engorroso y aburrido y siempre que hacemos algo que nos incomoda en algún aspecto, tendemos a rendirnos y dejarlo.

Pero si estás leyendo esto, debe ser porque estás buscando mejorar tu vida en algo, ya que tomaste el impulso de abrir tu mente y averiguar cosas nuevas.

Entonces, para ir empezando, te voy a dar algunos tips para mejorar tu rutina matutina, pero recordá que es algo muy personal. Así como te digo esto, también te aclaro que sin ninguna rutina o ritual todas las mañanas, probablemente no le estés sacando provecho a tus días, lo que impacta en el provecho que le sacás a tu vida. Comenzar el día con el pie derecho es más importante de lo que pensamos.

No le des al botón de “snooze”.

Es decir, no postergues la alarma una y otra vez, y te levantes a las apuradas. Levantarte ya con la sensación de estar apurado es un mal comienzo. Muchos dicen “No, yo con tal de dormir cinco minutos más, no me importa”, pero se engañan ellos mismos. El que prueba tener más tiempo a la mañana (si lo aprovecha bien, no para mirar televisión), no lo cambia por el botón de snooze.

Sé que me vas a decir que te cuesta, que necesitas dormir más, que tenes sueño, que estás cansado o cansada. Si eso te pasa todos los días, hay dos cuestiones. Primero, puede que te estés acostando muy tarde, y tu cuerpo no descansa lo suficiente. Segundo, más allá de las horas que duermas, puede que no estés durmiendo bien, y eso puede ser por varias cosas. No voy a profundizar en ese tema hoy, pero mi recomendación es que no cenes muy pesado ni muy tarde, y que elimines todo tipo de distracciones a la hora de dormir (cualquier tipo de luz o sonido, como el celular o el módem por ejemplo).

Recordá eso, no empieces el día con la sensación de estar tarde, no comiences con el pie izquierdo.

Sí, al principio te va a costar, pero es todo cuestión de generar los hábitos correctos. Una vez que ya tengas incorporado el hábito de despertarte (y levantarte) más temprano, ya no va a resultar un esfuerzo de tu parte.

Un tip para esto es poner el despertador del otro lado del dormitorio, o en algún lugar que te obligue a levantarte para apagarlo, de manera de darte un impulso. No hagas trampa, no vale alejarlo pero que llegues estirándote desde la cama, tiene que obligarte a levantarte.

Madrugar

Como te mencioné antes, si te pones a analizar a casi cualquier persona de éxito en su campo, desde Bill Gates hasta Joan Boluda o Luis Ramos, vas a notar un factor común. Ellos se levantan temprano, y mas importante, más temprano que el resto de los mortales.

El libro de cabecera sobre este tema es “El Club de las 5 de la mañana”. Puede que hayas escuchado hablar de él. Te recomiendo que lo leas, o si prefieres escucharlo, en este Episodio del Podcast Libros para Emprendedores, Luis Ramos te lo cuenta.

Levantarte antes te da horas de ventaja para actuar, y un rasgo crucial, tranquilidad. Nadie más está despierto, el mundo a tu alrededor no comenzó a moverse aún. Eso significa que no hay interrupciones, mails, whatsapps, ni siquiera ruidos o luces prendidas. Sos vos con vos mismo.

No pases de las ocho a las cinco de un día para el otro

Continuando con lo anterior, si un día normal para vos hoy, es levantarte a las 8:00 a.m., desayunar, lavarte los dientes, cambiarte y salir 8:30 a.m.; no te levantes un día de repente a las 5:00 a.m., hagas una hora de ejercicio, una hora de lectura, y cuarenta minutos de meditación, porque te vas a odiar, y me vas a odiar a mi y a toda mi familia.

Como todo, los cambios los tenes que ir gestionando de manera más sutil. Si hoy te levantas a las ocho, comenzá a levantarte a las 7.30, y cuando te adaptes a eso cambia a las siete. Sino, vas a tirar todo por la ventana a la semana.

Hacer cosas que después no harías

La mañana es el mejor momento para “sacarte cosas de encima” y arrancar el día bien arriba.

Si llegás cansado/a del trabajo y no querés saber nada con hacer ejercicio, estudiar, regar las plantas, cocinar, lavar ropa, o que sea; la mañana es un buen momento para hacerlo. Te va a dar una sensación de completitud haber hecho muchas cosas en las primeras horas del día.

Hay un discurso muy bueno que me gustaría que escuches sobre este tema, en el que el Almirante McRaven habla de tender tu cama todas las mañanas, dado el sentimiento de orgullo y la sensación de ya haber logrado algo y completado una tarea en los primeros minutos del día.

Hacer ejercicio

Si sos como yo, odias ir al gimnasio, y no entendes a la gente que le apasiona. Pero eso está bien, cada uno tiene diferentes pasiones. Dicen que sobre gustos no hay nada escrito, aunque creo que hay mucho escrito.  Pero más allá de lo que te guste o no, el hecho es uno: hay que hacer ejercicio. Nos hace bien, es sano para cuerpo y mente.

Como todo lo nuevo, al principio lo odiamos pero después nos adaptamos y hasta le tomamos el gusto.

Está claro que algo de actividad física tenemos que hacer. Ahora bien, no tenemos que ser unos fanáticos del entrenamiento e ir cuatro horas por día (chicos, eso tampoco está bien, leanse un libro). Con una buena rutina diaria de una media hora, podemos mantenernos sanos (si es más, mejor, por supuesto). Lo importante es mantener activo el cuerpo, nuestro yo del futuro nos lo va a agradecer.

Y un gran momento es la mañana. Vas a activar cuerpo y mente, vas a darte más energía para comenzar el día y, si no te gusta el deporte, ya te lo sacaste de encima.

Si no haces nada de ejercicio, y querés empezar de a poco a hacer algunas rutinas en tu casa o en un parque, te recomiendo que sigas en Instagram a @mati.fit10, él comparte información y videos de rutinas, y tiene un grupo de ejercicio en Plaza Arenales (Devoto, Buenos Aires).

Desayunar bien

No menosprecies este punto. No te voy a dar clases de nutrición porque no es mi campo de especialidad, pero todos sabemos que necesitamos comer saludable y que el desayuno es la comida más importante del día. Desayunar un café con una porción de pizza que te sobró no es la mejor opción.

Lo que desayunes afectará el resto de tu día, y en la continuidad, el resto de tu vida. Comer sano, además de impactar en nuestro estado físico (por si queremos bajar unos kilitos y vernos mejor), produce efectos en nuestra mente y en nuestra energía.

Además, en términos de la productividad, saltarse el desayuno puede ser un gran error. Si no comes algo, es probable que para las 10:00 a.m. ya estés comiendo algo que no deberías. ¿Qué tan productivo vas a ser, y qué tan concentrado vas a estar, si por tu cabeza pasa cada 5 minutos el “que hambre que tengo”? Si deseas pensar y trabajar lo mejor posible, date tiempo para probar una comida balanceada por las mañanas.

Como no es mi campo, si estás buscando una alimentación balanceada y equilibrar cuerpo-mente, te recomiendo que sigas a @Nutrirdavida en Instagram, y si sos un deportista y buscas información de nutrición y deporte, un buen perfil es el de @Fitness.Revolucionario.

Buscar tu espacio

Sea lo que sea que vayas a hacer, busca un espacio en el que te sientas cómodo, confortable, a gusto. ¿Te gusta el silencio? ¿Preferís escuchar música? ¿O el sonido de la naturaleza? Que tu entorno te acompañe. Busca un lugar que te ayude a concentrarte, que evites distracciones, que sume, no que reste. Sacale jugo a tu tiempo.

Meditar

Esto es algo con lo que yo todavía no me hallo. Lo intenté un par de veces y soy muy ansioso para relajarme tanto. Pero se puede, es cuestión de seguir intentando. De hecho, hace unos meses hice un resto de 21 días de meditación de Deepak Chopra, que me resultó muy interesante.

Si tenes creencias encontradas con la meditación y el mindfulness, y no crees mucho en eso, te invito a que le des una oportunidad, seguro que te va a sorprender. Y de toda experiencia nueva sacamos algo.

Saquémonos la idea de que meditar es ponerse una túnica, sentarse de piernas cruzadas y hacer “ohm”. Hay personas que incluso meditan mientras corren.

Tampoco tienen que ser cuarenta minutos, a veces pueden ser 2 o 5 minutos que te ayuden a comenzar bien el día.

La meditación es una buena herramienta para liberar y desocupar nuestra mente, y aprender a enfocarnos.

Listas de pendientes

Hay gente a favor y en contra de esto. Pero como mencionaba al principio, tenes que probar lo que te funcione a vos.

Hay gente que tiene una libreta con pendientes, otros notas en el celular. Yo por mi parte, escribo la heladera o el espejo con marcador (si, en serio). Lo importante de esto es la sensación de satisfacción y gratificaión que te va dar tachar (o borrar) las cosas que ya hiciste, y el hecho de no olvidarte de nada. Porque a todos nos pasa, vivimos a un ritmo muy rápido e intenso, hay muchas cosas en nuestra cabeza, y se nos pasan temas.

En su libro “Tráguese ese sapo“, Bryan Tracy habla de “sacarse de encima” primero las cosas importantes o difíciles. Tu día ya habrá sido productivo si a la mañana ya hiciste varios pendientes. Es lo que te mencionaba al principio, el hecho de haber realizado varias tareas durante las primeras horas del día, te va a dar una gran satisfacción, y motivación para el resto del día.

Verificando tu lista de pendientes cada mañana vas a poder planificar tu día, y como una vez alguien dijo: Un idiota con un plan puede ganarle a un genio sin un plan. Esta es la importancia de planificar tu día, y tu vida. Sino, estás vagando sin rumbo alguno.

También vale la pena agregar que algunas personas tienen sus listas de “no hacer”. Es algo que aún no he implementado pero estoy a punto de hacerlo. Me parece una buena manera de evitar hábitos improductivos, como por ejemplo revisar Facebook o Twitter.

Un tiempo para escribir

Te recomiendo comenzar el día escribiendo sobre dos cosas: porqué estás agradecido, y qué metas a corto y largo plazo tenés. Puede parecer tonto, pero te va a dar felicidad saber todo lo que ya lograste o tenes, y motivará tener claras tus metas para ir por ellas.

Sobre el tema de las metas hay un episodio de mi podcast que me gustaría que escuches, en el que hablo con mayor detalle de como desarrollar metas específicas y hacer seguimiento de ellas.

Con frecuencia olvidamos todo lo que hemos logrado, todo lo que hemos conseguido a causa de nuestro esfuerzo. Recordarlo todos los días al comenzar la mañana puede ser una gran fuente de motivación para salir a comernos el mundo.

Un tiempo para leer

Es increíble todo lo que podemos encontrar en los libros. Todo está ahí, todo. Mucha gente increíble vivió antes que nosotros y se enfrentó a los problemas que hoy tenemos nosotros, mucha gente tuvo la amabilidad de escribir sobre eso y facilitarnos la vida que llevamos hoy. Gran cantidad de información, de contenido, de ideas, de soluciones, están ahí. Entonces, ¿por qué no leemos?

No es necesario que leas un libro de física cuántica si no te interesa, busca un tema que te apasione a vos. Si bien es genial que leas de todo tipo de cosas para mantener tu mente fresca y aprender cosas nuevas, empecemos de a poco.

Sobre esto me gustaría que escuches una charla de Will Smith que habla de correr y leer, y me pareció genial.

Pensalo de esta manera. Si en un promedio los libros tienen alrededor de 250 páginas, y lees 10 páginas por día (no es nada, vos podés), sería más de un libro por mes, lo que son al menos 12 libros por año. ¿Y si leyeras 25 páginas por día? ¡Son tres libros por mes! Y 36 al año, un montón. Imaginate toda la información nueva que podrías tener con tan sólo un par de páginas por día.

Aprender algo nuevo

Para ser verdaderamente exitoso en lo que quieras lograr, tenés que hacer un compromiso permanente con el aprendizaje constante. El día que te digas a vos mismo “ya sé todo lo que tengo que saber”, probablemente sea el día en el que te convertiste en un idiota. La educación y preparación mantienen la mente activa y ágil y, estando en una era de cambio constante, qué mejor que estar preparado para aprender lo que sea que surja mañana.

El otro día veía a mi primo con mi sobrina enseñándole algo, y me contaba que todos los días le enseñan algo nuevo. Todos los días. Es una niña de un año que todos los días aprende algo. ¿Te imaginás el potencial de eso en 20 años? ¿Te imaginás tu potencial si aprendes 365 cosas al año? Las personas menosprecian ese poder.

Y hoy no hay excusas, no hay que ir a una biblioteca a buscar un libro, ni siquiera tenes que moverte de tu casa. Tenemos tanto conocimiento a la mano que ni nos damos cuenta. Y no te estoy diciendo que te aprendas un teorema matemático cada día, vayamos a lo básico. Mientras te cambias o desayunas, podes escuchar un podcast de algo que te interese, o ver un tutorial en Youtube, o leer una nota de un blog, como estás haciendo ahora. Incluso podrías buscar una nueva palabra en el diccionario todos los días.

Yo aprovecho mucho el viaje para escuchar podcasts o leer. A veces tengo ganas de escuchar música, y lo hago. Pero en la generalidad, voy aprendiendo algo mientras viajo, y me resulta útil.

Conclusión

Te estarás preguntando, ¿tengo que hacer todo esto todas las mañanas?

Parece mucho, ¿no?

No, no “tenés” que hacer todo esto todas las mañanas. La idea es que encuentres una rutina que se amolde a vos (si se amolda demasiado bien y no tenes que hacer ningún esfuerzo, algo está mal). Pero algo es seguro, desde mi humilde opinión, deberías aprovechar bien tus mañanas.

Como todo cambio, hay que empezar de a poco, tampoco sería sano incorporar toda una super rutina matutina de un día para el otro. Pero lo que podes hacer es ir sumando pequeños cambios poco a poco. Levantarte 15 minutos antes el lunes y escribir, levantarte 15 minutos antes el martes y ejercitarte, levantarte 15 minutos antes el miércoles y meditar, y así hasta que incorpores esos 15 minutos. Luego, vamos por 15 minutos más, y el lunes te ejercitas y lees, y vas sumando actividades poco a poco.

Cuando las enumeramos parecen muchas cosas pero, en realidad, una rutina completa podría llevarte alrededor de una hora y media. Y esa hora y media puede hacer que el resto de tu día sea mucho más productivo. Yo creo que vale la pena.

El otro día escuchaba un episodio del Podcast Inspira y Emprende (te lo recomiendo también), en el que Rodrigo Ferreri, quien lo hace, contaba que desde que implementó el tema de madrugar (alrededor de 6:00 a.m.), hay días en que llegan las 10 de la mañana y ya hizo todo lo que tenía que hacer. No digo que este vaya a ser tu caso, pero si es cierto que al aprender a aprovechar bien las mañanas, luego nos queda mucho resto de día para disfrutar o hacer otras cosas para las que no teníamos tiempo.

Me gustaría que lo pruebes y me cuentes!

Y, como siempre, cualquier duda, consulta, crítica que tengas, espero tus comentarios!

 

¡Ah! Si llegaste hasta acá (ya sé que es un post largo, pero para mi vale la pena), lo menos que podía hacer era dejarte algunos libros relacionados para que te descargues. Después de todo, si mi intención es que leas más, que aprendas algo nuevo todos los días, tengo que hacer mi aporte. 

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