Cómo convertirse de jefe en líder

Hola hola!

Hoy me salgo un poco del marketing y les traigo otro tema más que importante para los negocios.

El liderazgo!

Como sabrás, no me gusta hacer posteos largos, prefiero hacerlos cortos para no llenarte con demasiada información en un solo post, y que luego leas otros que se relacionan, a tu gusto. Así que vamos a ir al grano directamente, porque hoy te voy a halar de tres claves para convertirte en un buen líder.

También hablé de este tema en mi Podcast, así que si preferís escuchar antes que leer, te dejo acá el link!

Cuando sos líder, sos responsable de todo lo que pase en tu equipo. Si alguien falló, es tu responsabilidad, no importa si esa persona hizo algo a tus espaldas o no entendió lo que debía hacer, tenes que hacerte responsable.

Una vez que entendemos y aceptamos que el error es nuestro, podemos ver la forma de cambiar algo, de buscar una manera diferente de hacer las cosas.

Si tenemos un problema con una persona, porque no rinde lo que nos gustaría o no está a la altura del equipo, la solución no es culpar a esa persona por eso, sino educarla, entrenarla y motivarla para llevarla a ese nivel.

Si, puede suceder que aún con todo este esfuerzo, esa persona no se desempeñe como se espera. En ese caso, si ya agotamos todas las posibilidades, lo más probable es que tengamos que prescindir de esa persona. Es algo que cuesta entender en el pensamiento argentino más que nada, porque hay una cultura sindicalista arraigada y estamos en general en contra de la meritocracia. Pero no siempre prescindir de una persona significa dejarla en la calle, hay otras maneras, hay rotación interna, hay manera de buscar una solución.

Y, más allá de eso, si una persona no se esfuerzo por estar a la altura de su equipo, deberemos prescindir de ella. Ojo, prescindir no significa dejar en la calle, o al menos no en la mayoría de los casos. Simplemente puede ser cambiar de sector, área o tarea.

Es importante saber que el eslabón más débil, hace a todo el equipo débil. Y es muy importante fomentar una cultura de equipo, y que todos la entiendan y la pregonen.

Que tu equipo te crea y confíe en vos, va a depender de dos cosas:

  • Que vos mismo creas en tu misión y la de tu equipo
  • Que lo que decís se condiga con lo que hacés

Si vos te despertás los lunes con ganas de ir a trabajar, porque te encanta lo que haces, vas a transmitir eso a quien te rodea. Vas a transmitir esa misión con mucha pasión. No es lo mismo que si no crees en lo que estás haciendo, si no crees en que tenga utilidad o sirva para algo, o que simplemente te aburra o te disguste.

Si vos mismo te haces responsable de tu equipo y su resultado, vas a hacer algo para cambiarlo.

Si lo único que te importa es quedar bien vos, más allá de como queden tus colaboradores… bueno, tu equipo no te va a acompañar, y tampoco va a durar mucho.

Tres claves para integrar a tu equipo:

La gente tiene que saber lo que se espera de ella.

¿Cómo pueden sentirse justamente evaluados (y remunerados) si no tienen clara su función u objetivos? Todos tenemos que tener claro que la pieza del rompecabezas de la que nos encargamos encaja en algo mucho más grande. Esto es un error en muchas empresas.

Y a esto me gustaría agregar algo. La comunicación tiene que ser clara, como líder es importante saber comunicar, todo, acciones, decisiones, cambios, consecuencias, etc. Es tu deber asegurarte de que todos entiendan a la perfección las cosas, para que luego no haya errores o desinteligencias. Es tu trabajo transmitir las ideas de manera que hasta el más lento las entienda (en Argentina diríamos APB).

También quiero resaltar que la comunicación SIEMPRE es bidireccional. No solo vos comunicas hacia abajo, sino que existe comunicación de abajo hacia arriba, y tu deber es escuchar, siempre, estar atento a las decisiones que toma tu equipo y porqué, a sus necesidades, a sus inconvenientes. Escuchar activamente y dar devolución. Si tu equipo se siente escuchado y comprendido, va a funcionar mejor. Y es tu obligación fomentar esta comunicación, que sepan que está bien visto que se expresen, que sepan que lo pueden hacer, que las puertas están abiertas. Los que están más abajo necesitan saber eso.

No seas un jefe al que hay que darle la razón siempre, sino un líder que espera que lo que desafíen.

Descentralizar las decisiones.

Todo líder tiene que aprender a delegar. Si todos tienen que pasar por vos para cada paso que dan, estás haciendo algo mal.

Si comunicas claramente los objetivos, las prioridades, las formas de hacer las cosas, tu equipo tiene que poder trabajar lo más independientemente posible de vos. Si cada 5 minutos tienen una duda y van a verte (descartemos al chico que es su primer día, obvio), el error es tuyo, no les diste la independencia suficiente.

Cuando el equipo es muy grande, una buena manera de tener una gestión dinámica es delegar determinados temas, productos o decisiones en otros “líderes junior”, que puedan comunicar efectivamente y mantener las riendas del día a día, y recurrir a vos en temas de mayor urgencia o importancia.

Un grave error que cometen muchos líderes es que, por querer ser parte de su equipo y acompañarlos, por demostrar que ellos también pueden “meter las manos en el barro”, se ahogan en el trabajo operativo y no se dedican a liderar, terminan siendo uno más del equipo. Lo cual en muchos casos puede estar bien, pero no hay que olvidarse de que tu función es otra. Sos parte del equipo, si la situación lo amerita tenes que revolcarte en el barro, pero no puede ser tu día a día.

No te dejes llevar por tu ego.

Punto clave, y para muchos de lo más difícil. Creo que esto es algo que distingue muchas veces a los jefes de los líderes. Y también creo que todos hemos tenido un jefe así, el que te hace hacer todo el trabajo y después se queda con el crédito para él solo, y que cuando te da una indicación y por más que no estés de acuerdo haces las cosas como él dijo, y salen mal, te echa la culpa. Estos no son líderes, y me atrevería a decir que tienen poco de personas.

Si tu equipo tiene éxito, no es sólo gracias a vos, es gracias a todos. Si alguien de tu equipo se equivoca, no es su culpa, es tu responsabilidad.

Escucha las opiniones diferentes de manera abierta, ellos son los que están en haciendo el trabajo, ellos conocen los detalles, tene la mente abierta a las críticas constructivas que puedan hacerte, pueden estar viendo algo que vos no, pueden tener una visión diferente, algo que no se te ocurrió, ¿por qué no?

 

Un líder tiene que ser respetado. Y el respeto se gana cuidando a tu equipo, que ellos sientan ese cuidado, que se sientan valorados, que pueden contar con vos, que puedan contarte las cosas que pasan y ser sinceros sin sentirse juzgados. Si tu equipo ve que vos velas por ellos, te van a respetar.

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